¿Cuántas veces nos ha pasado que nos enfrentamos a una situación difícil con sensación de tenerlo todo controlado, y al final se nos vienen encima todas las emociones reprimidas?

El sueño y la fantasía se diferencian en la acción. La fantasía es un ejercicio de imaginación en el que me sitúo en esos escenarios idílicos y deseados. Pero en realidad todo queda ahí, ya que no hay acción dirigida al cumplimiento.

Debemos recordar siempre que la acción es clave; un sueño sin acción es fantasía. Curiosamente, esa fantasía puede provocar estados emocionales reales de alegría, frustración, etc., por lo que imaginarnos en esa situación idílica puede provocar una gran satisfacción. Esta sensación puede abrir la puerta a una continua búsqueda de esa sensación de bienestar que, por otro lado, es ilusoria.

La fantasía no solamente nace de la falta de acción. Puede nacer de la ausencia de juicio crítico o de un discernimiento poco enfocado. Podemos construir una realidad errónea, creernos resultados erróneos o establecer nexos causales erróneos y vivir bajo el espejismo de que un estado emocional agitado, eufórico o, en el polo opuesto, deprimido o inhibido, son reflejo de algo que en realidad no está ocurriendo pero al que nosotros le damos categoría de cierto. Por ejemplo: podemos caer en la fantasía de que nuestra posición a la hora de enfrentar una determinada situación es la adecuada, solo porque nos sentimos alegres y aparentemente la controlamos.

Cuántas veces nos ha pasado que nos enfrentamos a una situación difícil (despido, duelo, etc.) con aparente normalidad y sensación de tenerlo todo controlado, y al cabo del tiempo se nos vienen encima todas las emociones reprimida O al revés: cuántas veces hemos creído que todo estaba mal, que conspiraban contra nosotros, que todo estaba en contra hasta que comprobamos que en realidad no era así.

 

¿Cómo combatir la fantasía?

  1. En primer lugar: acción; si la fantasía es, en primer lugar, deseo carente de acción, ¡haz lo que sea!
  2. En segundo lugar, para evitar los errores de percepción, trata de asesorarte, de preguntar a personas expertas en la materia. Cultiva tu capacidad analítica y de discernimiento y trata de seguir esa máxima budista que dice: verdad es lo que produce resultado.
  3. Pregúntate si con tus acciones estás consiguiendo lo que te propusiste, más allá de tus estados emocionales, siempre teniendo muy presente que,
    si bien es cierto que debemos vivir con independencia de estos, siempre será mejor generar estados emocionales positivos, y ―¿por qué no?― habrá momentos en los que centrar los esfuerzos en generar estados emocionales positivos sea una buena estrategia; pero entendamos que las emociones son solo instrumentos. Por lo tanto, debemos prestarle la atención justa para ponerlas en orden.
  4. Vivir tu gran sueño significa, en este sentido, acción enfocada.